Siempre hablamos de Dios como la Roca, el Escudo protector, pero pocas veces lo relacionamos con ser el Rey de nuestra vida. Es bueno saber que estas promesas de protección son condicionales. Un Rey protege a sus súbditos, y hará lo necesario para defender, rescatar, salvar, ayudar a todo aquél que se identifica como súbdito, que acata las condiciones de la ciudadanía de su reino. Mi pregunta es, ¿aceptamos todas las condiciones de la ciudadanía del Reino de los Cielos? Sólamente haciendo de Dios nuestro Rey y Señor en todos los aspectos, somos ciudadanos de su reino y aceptamos las condiciones de su gobierno, lo que le permite identificarnos como súbditos suyos y le da derechos a luchar, pelear, defendernos y rescatarnos pues somos suyos. #Promesa Salmo 89:18

Sal89-18

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