Social-Media

Hace unos días encontré un reportaje sobre Michelle Obama, y su estrategia para estar presente en los medios sociales con un aire renovado. Ha potenciado recientemente su presencia en Instagram, Vine, Twitter, Facebook, Snapchat, Periscope y otros medios, logrando conectar con un público joven, quienes normalmente no se relacionan o muestran interés con la política. La primera dama de Estados Unidos ha logrado convertir sus campañas en auténticos objetos sociales per sé.

En estos momentos la Sra. Obama está involucrada en cuatro grandes campañas: Let’s move, una campaña sobre vida y alimentación saludables, Reach Higher, en la que fomenta la educación superior entre la juventud, Let Girls Learn, promoviendo y sensibilizando sobre la educación de las niñas en el mundo, y Joining Forces, para ayudar a los militares y veteranos de guerra, así como sus familias.

El objeto del cambio en esta estrategia de la Casa Blanca está en centrarse en el mensaje y una causa, no tanto en la “marca” o “producto”. Lo que han hecho detrás de esta campaña es preguntarse básicamente “para qué” tenemos que comunicar, cuál es el objetivo de nuestra comunicación. Desde esta perspectiva, nosotros como adventistas podemos y tenemos mucho que hacer, repensando nuestra forma de compartir en los medios sociales el mensaje del evangelio eterno.

En este proceso hay que lograr mantenerse “auténticos” y entender a la nueva generación que nos viene pisando los talones. En la entrevista, la Sra. Obama comenta con acierto: “La nueva generación no leen periódicos, no ven noticias en televisión, se pasan el día con el smartphone, así que hemos tenido que ser creativos para conectar con estos muchachos, porque hemos comprendido que buscan autenticidad, lo real y natural”. Me gustaría seguir analizando el reportaje, pues es más que interesante desde el punto de vista comunicativo. Lo pueden visualizar en este enlace https://youtu.be/0QY72R3ZDzw

Este tipo de estrategia ya fue practicada por el Maestro de la comunicación, nuestro Salvador Jesús. En aquella época no había smartphones, ni social media, pero sí existían redes sociales. Las redes sociales las componen las personas con su interacción, bien sea a través de un soporte digital, correo postal, o simplemente con relaciones personales. Jesús fue el Maestro en rediseñar la enseñanza del evangelio eterno en las redes sociales de entonces: la sinagoga, el templo, las familias, la red social de los que son “fans” de las aguas del estanque de Betesda para ser sanados (véase Juan 5:3), la familia, acudía a los eventos sociales donde participaba en los foros, sirva de ejemplo la fiesta de las luces (fiesta de Hannukka, en Juan 8:12-20) donde Jesús acudió al evento y luego se puso en pie a participar del foro.

En aquél entonces la comunicación religiosa era difícil de entender, se citaban largas listas de rabinos, y quien decía una cita con la lista más larga de rabinos a la cabeza, era quien tenía el argumento de más peso. Jesús no hacía esto, ni entraba en ese tipo de discusiones. Nosotros hacemos a veces lo mismo, entramos en listas de textos bíblicos, y quien tenga más textos bíblicos a su favor, gana la batalla. Ojo, los estudios bíblicos doctrinales deben estar muy bien argumentados bíblicamente, no hablo de esto, sino de discutir de otras cosas para intentar hacer “discípulos”.

Jesús fue fresco, auténtico, no hablaba a la gente de la teoría de la teología. El Maestro se identificaba con las personas, dependiendo de la red social en la que estaba presente escogía un mensaje u otro. Cuando era la fiesta de las luces, habló de sí mismo como “La Luz del mundo”, cuando estaba en los campos, hablaba de la parábola del sembrador, cuando estaba al lado del templo, “uno mayor que el templo está aquí” (Mateo 12:6) llegó a decir. Si había niños, nos aleccionaba con la inocencia, la ilusión, la alegría y ganas de jugar y pasarlo bien que tienen los pequeños de la casa “si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).

Jesús no buscó tener la razón teológicamente, que por supuesto siempre la tuvo y la tiene, sino en el aspecto práctico, en lo que a las personas corrientes les interesa, el agua del pozo de Jacob le sirvió de excusa para salvar muchos en un pueblo (véase Juan 4). Jesús fue auténtico en todo momento, habló de causas, de problemas y muy poco de doctrina de forma abierta. Jesús lo que hizo fue la revolución de explicar la más profunda teología aplicando sus principios a la práctica más inmediata que tenía alrededor suyo en cada momento.

Seria una tentación ahora intentar hacer un listado de ideas o sugerencias para que cada adventista intentara llevar esto a la práctica en su vida diaria, en sus cuentas de medios sociales, pero no lo haré, porque sólo limitaría la creatividad de cada creyente que quiera iniciar este ministerio personal. El Espíritu de la Creatividad, quien creó y sigue recreando seres humanos tiene la capacidad de inspirar ideas a cada uno de nosotros, para que de forma natural, podamos compartir ideas, palabras de aliento, amor, cariño, aprecio, con aquellos con los que nos relacionamos en nuestras redes sociales, incluso en los medios sociales.

Seamos frescos, no hablemos “sólo del sábado” o sólo de “Éxodo 20:8-11”, sino que hablemos de lo maravilloso que es tener un día para descansar y dedicarlo al Señor, a la familia, a pasear con nuestros hijos por el campo, con nuestras mascotas, a visitar personas que están enfermas y lo feliz que nos hace hacer felices a los demás.

No hablemos sólo de salud en términos de “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19), añadamos lo felices que nos sentimos al perder ese kilo de más que nos sobra, de poder pasear en bicicleta, de lo bueno que es hacer ejercicio y comer sano… Las personas agradecen esto, lo ven auténtico, porque les hablamos de nuestra experiencia, algo que ellos desean también compartir.

En pocas palabras, vive el Evangelio, vive la Esperanza bienaventurada, y comparte esa alegría con los demás en tus medios sociales, y haremos verdaderos discípulos, personas que vivirán también el Evangelio de forma auténtica y no sólo teórica.

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