Matutina-AFCGracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús… el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 1:4, 8.

En este mundo tenemos deberes temporales que cumplir, y en la realización de esos deberes estamos formando caracteres que soportarán la prueba del juicio o serán pesados en la balanza y hallados faltos. Podemos cumplir con los más pequeños deberes noble, firme, fielmente como si viéramos que toda la hueste celestial nos contempla. Aprended una lección del jardinero. Si quiere que crezca una planta, la cultiva y poda, la riega, da vuelta la tierra en torno a sus raíces, la planta donde la luz del sol la beneficie, y día tras día trabaja con ella; y no mediante esfuerzos violentos sino por actos constantemente repetidos consigue que el arbusto llegue a su forma perfecta y su florecimiento sea pleno.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo obra como un educador sobre el corazón y la mente. La continua influencia de su Espíritu sobre el alma educa, modela y da forma al carácter a la semejanza del modelo divino. Recuerden los jóvenes que una repetición de actos forma hábitos, y los hábitos el carácter… El amor de Cristo ¿es un agente viviente y activo en vuestra alma que os corrige, reforma y refina, y os purifica de vuestras malas prácticas? Hay la necesidad de cultivar cada gracia que Jesús, por medio de sus sufrimientos y su muerte, ha colocado dentro de nuestro alcance. Habéis de manifestar la gracia que se os ha concedido tan ricamente…

Los mandamientos de Dios son amplísimos, y el Señor no se agrada con el desorden de sus hijos, con sus vidas malogradas por los defectos, y su experiencia religiosa aquejada de invalidez, su crecimiento en la gracia empequeñecido porque persisten en fomentar deficiencias heredadas y cultivadas… si la gracia de Cristo no puede remediar esos defectos, ¿qué pues constituye la transformación del carácter?—The Youth’s Instructor, 7 de septiembre de 1893.

Por E.G.White “A Fin de Conocerle”, página 160.

Puedes ver esta matutina en vídeo:

Puedes descargar esta matutina en audio para compartir con los demás en este enlace.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s