protestante-imprenta

Cada 31 de octubre desde 1517 d.C. se celebra el aniversario de la Reforma Protestante. Todos hablamos de Lutero y sus 95 tesis, casi oyendo los martillazos que hundían los clavos en las viejas puertas de madera de la iglesia de Wittemberg. Sería más exacto hablar de “El Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias”, pero a la luz de los aires ecuménicos que pavimentan el 500 aniversario para dentro de un año dentro del mundo evangélico “ya-no-tan-protestante”, se prefiere la cifra (95) y dejar a los fantasmas de la otrora conciencia independiente encerrados en la torre más alta del castillo germano, mirando con anhelo por las rejadas fenestras la puerta herida por clavos religiosos que liberaron muchas almas.

Esos clavos hicieron una función parecida a otros clavos unos 1500 años antes, dejar en evidencia a aquellos que pretendían comerciar con la salvación, bien sea con bulas, indulgencias o “corbán” (véase Marcos 7:11) para ofrecer la verdadera libertad del yugo opresor de conciencias.

Pero no hablemos de herreros forjadores de clavos, ni de carpinteros que construyen cruces o reparan puertas horadadas. Reflexionemos en las “coincidencias” tecnológicas que guarnecieron poderosos medios potenciando el devastador efecto que quebró, y continúa desmenuzando, negras y gruesas cadenas invisibles que asfixiaban multitudes durante generaciones hasta nuestros días. Y digo bien, medios.

Los medios de comunicación en cualquier vertiente son imprescindibles para llevar la Salvación a quien la necesita. Cada vez que Dios ha tenido que intervenir de forma especial o dramática en el devenir de la historia humana, ha preparado anticipadamente los medios necesarios.

Si bien los medios de transporte no son propiamente un medio de comunicación tal cual la disciplina moderna lo entiende, no dejan de llamarse vías de comunicación.

120 años antes de que fuera necesario, se dieron las instrucciones y se inició el proyecto del primer trasatlántico que este planeta haya conocido. El ingeniero, Dios mismo, el armador, “Noé e Hijos, S.A.” Una empresa familiar de la que los coetáneos se burlaron, y que tuvo un éxito que solo ocho personas pudieron valorar, pero eso es otra historia.

Si saltamos a la época de la gran Pax Romana, encontramos las grandes vías empedradas que cruzan todo el viejo continente hundiéndose hasta el corazón de Oriente Medio. Cruceros comerciales y turísticos por el Mare Nostrum como alternativa al transporte terrestre que a penas tenían impedimentos, aduanas ni cortapisas. Una misma lengua franca vulgaris, y otra helénicamente más erudita, anidaron el nacimiento y expansión del Cristianismo en tiempo récord, una generación. En esta ocasión, a las vías de transporte se sumaron la situación política y lingüística homogeneizando y simplificando la tarea comunicativa de los primeros discípulos.

En la década de 1440 Gütemberg preludia un nuevo estadío en la evolución comunicativa. Nace la imprenta de tipos móviles, y con ella el primer “best-seller” la Biblia de 42 líneas, en referencia a los renglones que tenía por página.

Poco imaginó el primer impresor que su invento alimentaría el fuego de la reforma arrasando toda Europa, el nuevo mundo y sus confines hasta nuestros días. ¿Coincidencia? ¡Providencia! Siempre, antes de la gran entrada en escena del Director de esta Historia para cambiar el guión y darle un nuevo giro, envía sus aparejadores preparando el escenario con nuevos atrezzo y herramientas que avivan el ritmo del lenguaje comunicativo, acelerando cada vez más la llegada del desenlace final… o nuevo inicio, según se mire.

Con la Revolución Industrial, la humanidad vive su mayor transformación socio-económica y tecnológica desde que se tienen registros. Curioso, se cierra este período en 1840. El mundo está listo para recibir una nueva puesta en escena del Director de esta Historia. Nace un movimiento que en apenas unas décadas abarca el mundo entero, aunque de forma testimonial si no simbólica. Recomiendo Dilo al Mundo para quienes quieran ampliar este período y conocer el movimiento.

Nuestro amigo Lutero, me ha hecho reflexionar en todo esto, abocando mi pensamiento en la última revolución tecnológica y comunicativa en la que estamos ahora mismo inmersos. Mi generación ha sido testigo del salto de la radio a la popularización de la televisión en blanco y negro, luego en color, luego el vídeo, CD, DVD, los primeros teléfonos inalámbricos, luego celulares o móviles, luego los primeros computadores Spectrum, Commodore, 286, 386, 486, la llegada del Pentium…, la popularización del e-Mail, Internet… los iPhones…

La tecnología que hoy consumimos, ayer quedó obsoleta. Lo que nos anuncian para mañana, ya son los desechos de la vanguardia tecnológica. Jamás había tenido tanto sentido ni tan literal como ahora el concepto de “aldea global”.

A la vista de cómo el Gran Maestro ha intervenido en nuestra Historia, y de cómo está terminando de prepara el escenario, solo puedo afirmar: todo está listo, todo está preparado, la gran escena final está a punto de comenzar. El desenlace se acerca y el público de todo el universo (ver 1 Corintios 4:9) se mueve en sus asientos para observar con interés el desenlace en este gigantesco escenario llamado Tierra.

Noé se adaptó a la nueva tecnología para usarla y desempeñar el papel que le tocó en su momento. Pablo, Pedro, Marcos y otros muchos aprovecharon las herramientas y circunstancias de su época para volver a batir un récord, el mundo conocido en una generación. Lutero fue imparable con la ayuda de la imprenta y la inercia nos lleva a celebrar casi 500 años de protestantismo.

Miller, los White, Andrews y muchos otros circundaron el mundo en poco más de dos o tres generaciones gracias al nuevo orden social, económico, tecnológico y vías de comunicación.

¿Y tú? ¿Qué vas a hacer con la tecnología que tienes ante tus ojos en estos momentos mientras acabas de leer estas líneas? El Guionista tiene un papel especial para ti, todos tenemos un pequeño guión que desempeñar. Prepárate porque la última gran escena va a comenzar. Ya se oye el rumor de las cuerdas que están levantando el telón por última vez…

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