Hay un reloj simbólico creado por un grupo de científicos, que señala cuán lejos estamos del día del juicio final. Desde que Donald Trump inició su presidencia, ganando el control sobre el “botón rojo”, muchos han entrado en pánico, aún más cada vez que su penacho toca un decreto. Los científicos responsables de este reloj del juicio final no son diferentes de nosotros. Muchas noticias han hecho eco hoy de que el sombrío reloj ha avanzado 30 segundos, alcanzando dos y medio minutos a la medianoche.

¿Estamos realmente dirigiéndonos al Apocalipsis? De hecho, según la Biblia, SÍ, ¡pero, espera un minuto! (Todavía tenemos dos y medio, así que un minuto más no debe molestarnos). Pasaron unos minutos desde que la noticia fue publicada hasta que recibí el primer mensaje de texto diciéndome con horror lo que estaba sucediendo. ¿Debemos presionar el botón de “pánico”?

Desde la perspectiva bíblica, cada día que se desvanece, nos acerca un día más al renacimiento de la humanidad, así que, SÍ, nos dirigimos al Apocalipsis. Pero, me temo que el Sr. Trump no va a precipitar los acontecimientos más de lo que se debe.

No presione el botón de pánico todavía. Muchos creyentes sinceros se han equivocado en el papel de las Señales de los Tiempos. Hemos estado prestando atención a los signos cuidadosamente, durante décadas, concentrando nuestra atención en notar el menor cambio en una sombra. Desafortunadamente, nos hemos centrado tanto en los frutos de los tiempos (es decir, en los Signos) que no hemos visto el árbol que lleva los frutos. Hemos olvidado que la Segunda Venida de Jesucristo no depende de Donald Trump ni de ningún otro supuesto signo del fin. doomsday_clock_minus_3

Olvidamos que los signos de los tiempos son la consecuencia y no la causa de. En la Biblia sólo hay una cierta condición antes del regreso de Cristo a esta Tierra: “El fin del mundo llegará cuando las buenas noticias del reino de Dios sean anunciadas en toda la tierra, y todo el mundo las haya escuchado“. (Mateo 24:14 TLA). Nos guste o no, prestar atención a los signos de los tiempos, haciendo sonar la campana de alarma y gritando desesperadamente tratando de hipnotizar a otros con este tipo de noticias impactantes, NUNCA sustituirá nuestro deber y trabajo de predicar la Buena Nueva a los que perecen en este mundo.

Esa es la única condición. Predicar el amor, el perdón, la gracia, la segunda oportunidad que Dios está dando a la humanidad. Cuando alguien está luchando con su propio problema, tal vez causado por su propio pecado, y se enfrenta a un momento desesperado en la vida, cuando vemos a alguien al borde de su resistencia, nos daremos cuenta de que esa persona no se preocupa por Trump, el reloj del juicio final o cualquier otra así llamada “señal”. Esa persona tendrá que escuchar lo que es la voluntad de Dios para su vida y, finalmente, tomar una decisión.

Nuestra fidelidad en hacer eso es lo único que realmente debería preocuparnos. Nuestra atención enfermiza a cualquier pequeño detalle sobre cualquier dirigente popular nunca traerá el evangelio a otros. Mientras pasamos horas siguiendo a Masones, Bilderberg, presidentes, leyes y siguiendo la cuenta de twitter de “investigadores” iluminados, demoramos de mala gana ese reloj real del día del juicio final, y no el manejado por estos científicos.

La Primera Guerra Mundial vino y desapareció. La Segunda Guerra Mundial vino, y se fue. La guerra fría, siguió sus pasos. Ha habido personajes con o sin bigote, con o sin peluca, pero al final, no jugaron un papel definitivo. Sorprendentemente, el rol más importante aún no ha sido desempeñado. Es el papel de los creyentes tímidos, anónimos y desconocidos como tú y yo. Es el turno para aquellos que realmente pueden cambiar la vida de un vecino, pariente, amigo o simplemente alguien que no se conoce pero que pasa a tu lado.

Cuando nosotros los creyentes lo hagamos, ENTONCES, y sólo entonces, es cuando las verdaderas señales de los tiempos se precipitarán corriendo una tras otra. Bienvenido Sr. Trump. Después de usted otro presidente llegará. Alguien será el último, pero, eso depende del compromiso de muchos creyentes desconocidos.

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3 thoughts on ““Dos minutos y medio para medianoche”

  1. Querido Pedro me has cambiado la forma de acceder informáticamente y no puedo leer ni enviar tus artículos y comentarios.

    Perdona mi torpeza pero mi ordenador sólo me sirve para escribir i amb prou feines.

    Una forta abraçada

    Joan Prat

    ________________________________

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