LAS COMUNICACIONES DE DIOS

LAS COMUNICACIONES DE DIOS

La necesidad de comunicar en nuestro lugar:

En mayo de 2013 asistí a un evento. Era el quinto encuentro de la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos de España. Un periodista de larga experiencia fue galardonado. En ese momento dijo: “No puedo imaginar una España sin buenos medios de comunicación protestantes y sin buenos comunicadores protestantes.” (Manuel López). Fue uno de los fotógrafos que estuvo presente dentro del parlamento español en el momento del intento de golpe de estado el 23 de febrero de 1983.

Su frase me hizo pensar y en mi mente se convirtió en otra frase: “No puedo imaginar una Europa sin buenos medios de comunicación adventistas y sin buenos comunicadores adventistas”

¿Quiénes son los medios?:

Los medios son el soporte, el canal, y son muy importantes. Internet, radio, televisión, prensa, y muchas otras plataformas necesarias para llevar el mensaje a cada pueblo, nación, lengua, etcétera. Pero todo esto es inútil si quienes gestionan los medios no son medios ellos mismos.

¡Sí! Un medio ellos mismos. Pablo dice en 2 Corintios 3:2-3:

Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”

Cada uno de nosotros es un medio de comunicación. La gente lee en nuestras vidas, cómo nos comportamos, cómo hablamos, qué aspecto tenemos, cómo cocinamos, cómo interactuamos con los demás, nuestras expresiones, nuestros gestos, nuestras miradas…

Alguien dijo una vez: “Una de cada 100 personas leerán la Biblia gracias al evangelismo… las otras 99 personas sólo leerán la vida de un cristiano”. Es una verdad incómoda, pero es verdad. Hay millones de personas que solo leerán el Evangelio en tu vida, en nuestra vida. Si no somos capaces de “transpirar” o “respirar” la verdad del Evangelio en cada aspecto de nuestra vida, entonces, ¿cuál será el mensaje que comunicaremos a través de los medios de comunicación?

Pablo dice que somos “cartas abiertas”. Somos leídos por todos. ¿Quién es el remitente? Cuando alguien lee en tu vida, ¿de quién recibirá el mensaje? ¿Quién escribe en tu corazón? Pablo dice: “Vosotros manifestáis que sois una carta de Cristo”.

Tenemos más lectores de los que pensamos. Pablo también dice en 1 Corintios 4:9 “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres” Somos más que una carta. Somos un “Show”, una novela, un drama que lo está viendo todo el Universo.

Recordemos una película, “El show de Truman” de Jim Carrey. Cuando usted piense que está solo, que nadie le ve, siempre hay alguien haciéndolo. No podemos fingir las 24 horas los 7 días de la semana.

¿Quiénes son los comunicadores?

Pablo dice nuevamente, en Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” Esto se puede aplicar también a una carta. Una carta lleva un mensaje a otra persona. Pero una carta nunca brilla por sí misma. Si hay una buena carta, el lector no admirará el papel, ni la tinta. En todo caso, admirará el Autor, quien ha escrito la carta. Así que, como cartas, nosotros solo somos un medio, y si hacemos bien nuestra tarea, los lectores serán dirigidos a Jesús.

Interactividad.

Ahora estamos muy acostumbrados a la “interactividad”. Las primeras cartas eran solamente escritas. Pero ahora estamos ya acostumbrados a interactuar con el texto, en las páginas web, en los teléfonos móviles (smartphones), etcétera. Esta “libertad” en la interactividad existe gracias a un programa o “Software”. Nuestro “software” ha sido corrompido por un virus, y nosotros, como terminales interactivos, podemos distorsionar el mensaje que intentamos predicar o llevar a otros. Así que tenemos una parte que hacer en todo este asunto de la comunicación.

Tenemos la oportunidad de leernos a nosotros mismos a otras personas. Tenemos la oportunidad de hablar en voz alta con otros medios de comunicación, radio, televisión, internet, redes sociales, etcétera, que están a nuestra disposición. La pregunta es: ¿Cómo los usamos?

Tenemos que tener éxito en la tarea de proclamar el mensaje de Dios. Posiblemente algunos de vosotros estáis pensando: “¿Por qué no funciona esto?” Probablemente otros se habrán dado cuenta de que “estamos haciendo lo mismo desde… hace tantos años”. Y entonces lo intentamos de nuevo más y más duro haciendo más programas especiales…

Tengo un versículo de la Biblia, de Jesús mismo para ti ahora. “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.” (Mateo 6:7). ¿Estamos repitiendo una y otra vez los mismos programas, los mismos proyectos, las mismas estrategias? Dios no oye a las personas que repiten una y otra vez lo mismo. Y os aseguro que Él es el mejor oyente que podemos tener. Así que… ¿por qué la gente va a actuar de forma distinta? Tampoco nos van a escuchar.

Necesitamos “actualizar” nuestro testimonio. A las personas les gusta las historias, las “noticias frescas”. La gente no lee el periódico de los años 1960. Quieren el periódico de hoy, máximo el de ayer… Como un periodista que sale cada mañana a buscar las noticias a la calle, NOSOTROS NECESITAMOS buscar noticias cada día en la Palabra de Dios. Hablar con él en oración, y tener experiencias frescas que contar a los demás.

Podemos “enseñar” sobre religión con un libro de texto, dar estudios bíblicos, y decir a los demás qué tienen que hacer, o qué no tienen que hacer. Podemos dar informes. Pero eso es ABURRIDO. ¿Quién recuerda los días de la escuela en una clase de historia? ¡Qué difícil era mantenerse despierto!

Aquellos que han aprendido a mezclar la teoría con la práctica han aprendido mucho más, y disfrutado aún más. Y seguramente habrán retenido más conocimiento que los demás. Necesitamos mejorar, cambiar, probar nuevos métodos, nuevas estrategias. Necesitamos una fuente de inspiración diaria, y experimentar nosotros mismos las noticias que queremos compartir con los demás.

CONCLUSIÓN:

Entonces, y solo entonces, seremos un buen periódico, con noticias frescas que todos estarán deseando leer cada mañana.

Solo entonces tendremos nuevas historias que contar cada día en nuestra radio, en nuestra televisión, en nuestra columna en el diario, en nuestra red social, en nuestra web, o simplemente que compartir con nuestro vecino o compañero de trabajo.

Ahora os digo, “No puedo concebir la culminación de la predicación del Evangelio en Europa sin buenos medios de comunicación adventistas y sin buenos comunicadores adventistas”. Cada uno de nosotros es un comunicador. Y tenemos la responsabilidad de hacer de cada miembro de iglesia un comunicador efectivo, comenzando por nosotros mismos hoy.

Amén.

Descarga esta predicación en PDF aquí.

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