Cuestión de Interés 3

Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. S. Mateo 13:20-21 RVR1960

De nuevo, siguiendo en el contexto de mis dos comentarios anteriores, Jesús se encuentra en la barca, hablando a una multitud que se ha ido agolpando poco a poco junto a él y le estaban bombardeando a preguntas aleatorias mientras seguía aumentando el número de curiosos alrededor, o de personas con auténtica sed de saber. Jesús ha dejado claro que no hay peor ignorante que el que no quiere aprender (el que no entiende, como expliqué antes).  Ahora se dirige a otro tipo de personas que tiene delante de él y se lo explica a sus discípulos.

Es curioso que la semilla que cae en pedregales brota más rápida que la otra semilla que cae en tierra buena o entre espinos. Jesús dice : (Versos 5 y 6 ) “Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.”

La profundidad de tierra no depende de cuántas piedras hay. Lo que Jesús está describiendo es un lugar donde hay muchas piedras, debajo de la tierra. Hay poca profundidad de tierra, o lo que es lo mismo, la tierra que cubre las rocas o piedras, es muy fina. Como amante de la jardinería, sé que donde hay poco grosor de tierra porque hay rocas debajo, en cuanto hace calor se seca la humedad de esa capa de tierra.

Otro detalle importante es que la semilla “brotó pronto”. Se veía verdear esa zona antes que el resto del campo. Lo curioso es que todas las semillas germinaron a la vez, en eso hay poca diferencia. La cuestión es que la semilla que cae en “tierra profunda”, se hunde en la tierra. La que está en el pedregal queda a poca profundidad. Ambas germinan a la vez, pero la que está en tierra profunda tarda más tiempo en crecer, primero hecha raíces, es lo primero que hace cualquier semilla plantada. Una vez que la raíz ha descendido lo suficiente, empieza a romper la yema y salen las primeras dos hojas, que empujan la tierra hacia arriba hasta alcanzar la superficie de la tierra y comenzar a mostrar los brotes verdes. Como la capa es gruesa, tarda en llegar a subir. Hay dos tiempos de retardo en este proceso 1) La raíz que crece hacia abajo y 2) hacer subir el tallo hasta alcanzar la superficie.

Por otro lado, la que cae en el pedregal o tierra poco profunda, la raíz no puede descender mucho, en seguida toca roca y tarda “menos tiempo” en desarrollar una raíz muy escasa. Una vez hecho esto, empieza a subir el tallo y sacar las hojas, como la capa de tierra es pequeña, rompe enseguida sobre la superficie. El tiempo de brote es mucho más reducido que el de una semilla que ha caído en buena tierra (profunda).

Los que conocen la agricultura o la jardinería saben la importancia de enterrar la semilla a una profundidad mínima aconsejable para que la planta enraíce bien. Esto es lo que Jesús estaba diciendo a los que tenía delante. “Está bien que queráis aprender los principios del Reino de los Cielos. Yo os los explico, pero no se trata de aceptar a la ligera lo que os enseño. Tiene implicaciones mucho más profundas de lo que pensáis. Mientras todo sea bonito y agradable, cualquiera se suma a una nueva “moda”, pero cuidado, porque si realmente os habéis acercado a mi para cambiar de vida, los cambios pueden ser muy profundos. De lo contrario, a la primera contrariedad (salido el sol) os vais a desanimar y abandonar todo lo que os enseñé.”

Hay personas que se suman enseguida a cualquier “moda” o tendencia. Lo que aprendemos de Jesús no es una simple moda.

Por otro lado, me hace pensar en el afán de “bautismos rápidos” que a menudo encuentro en la cristiandad. A veces las personas tiene prisas por bautizar a otros. Hacer discípulos es un proceso más lento de lo que a muchos les gustaría. A veces toma más tiempo obtener un buen discípulo que “cosechar” mil brotes rápidos, pero luego, sólo el que está bien enraizado dará fruto y el resto se secará. Hay mucho que pensar en esta parábola, incluso los que siembran, no solo los que reciben la semilla.

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